¿Cómo detener los ataques de pánico?

ataques de pánico

Intente estas técnicas la próxima vez que sienta una sensación repentina de ansiedad aguda e incapacitante, que suelen ser indicios de un ataque de pánico.

Un ataque de pánico es un episodio repentino e intenso de ansiedad. Se caracteriza por una sensación de miedo o peligro inminente, acompañada de síntomas físicos y mentales, como sudoración, palpitaciones, dificultad para respirar, náuseas, temblores, entre otros. El ataque de pánico puede afectar a cualquier persona y puede ser causadas por ansiedad general, trastorno de pánico o depresión.

¿Qué hacer en un ataque de pánico? En este artículo, indicaremos formas de detener y reducir el riesgo de que ocurran, y de cómo ayudar a alguien que está teniendo un ataque. Recuerda, los ataques de pánico son tratables y que no estás sol@. Buscar ayuda de un profesional de la salud mental puede ser el primer paso hacia el alivio de los síntomas y la recuperación.

1. Aceptación y reconocimiento

Una persona que ya ha tenido ataques debe reconocer que es un breve período de ansiedad concentrada y que terminará. Pero si una persona está experimentando un ataque por primera vez, es recomendable visitar a un médico lo antes posible. Algunos síntomas de ataques de pánico pueden indicar otros eventos, como ataques cardíacos o derrames cerebrales.

2. Respiración profunda

La respiración profunda a veces puede controlar un ataque de pánico. Una persona debe respirar de manera constante, contando lentamente hasta tres o cuatro mientras inhala y de la misma manera cuando exhala. En cambio, la respiración rápida puede aumentar la ansiedad y la tensión, por lo que se recomienda evitarla en esa situación.

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3. Inhale lavanda

Las esencias de lavanda se han utilizado durante mucho tiempo para aliviar la ansiedad y provocar una sensación de calma y relajación. Inhalar el aroma del aceite de lavanda durante un ataque de pánico puede ayudar a aliviar algunos síntomas.

Puedes frotar una pequeña cantidad de aceite en su muñeca o mano e inhalar. En caso de que esté medicado con pastillas que contengan benzodiacepina, evitar el uso de la lavanda.

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4. Limitar los estímulos

Ante un ataque de pánico encuentre un lugar más tranquilo. Esto significa, dejar una habitación ocupada o moverse para apoyarse contra una pared cercana. Cerrar los ojos puede hacer que sea más fácil concentrarse en la respiración y otras estrategias de afrontamiento.

5. Conoce los desencadenantes

Los ataques de pánico de una persona a menudo pueden ser provocados por las mismas cosas. Por ejemplo, espacios cerrados, multitudes o problemas con el dinero. Al aprender a manejar o evitar los desencadenantes, una persona puede reducir la frecuencia y la intensidad de los ataques.

6. Ejercicio ligero

El ejercicio ligero puede ayudar a detener los ataques de pánico. El ejercicio libera hormonas llamadas endorfinas que relajan el cuerpo y mejoran el estado de ánimo. Caminar puede ayudar a producir endorfinas, y también puede sacar a una persona de un ambiente estresante. El ritmo de la marcha también puede ayudar a una persona a regular su respiración.

7. Relajación muscular

Otro síntoma de un ataque de pánico es la tensión muscular. Practicar técnicas de relajación muscular puede ayudar a limitar un ataque. Si la mente siente que el cuerpo se está relajando, también pueden disminuir otros síntomas, como la respiración rápida.

8. Lugar feliz

Pensar en un ambiente relajante y tranquilo puede ayudarte. Cierra los ojos e imagina estar en ese lugar, piensa en la calma que hay allí. Imagine que los pies descalzos tocan el suelo frío, la arena caliente o alguna textura suave.

 

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9. Cuéntaselo a los demás

Si los ataques de pánico ocurren con frecuencia en un mismo entorno, como un lugar de trabajo, puede ser útil informar a otros y hacerles saber qué tipo de apoyo ofrecer. Si ocurre en público, pide ayuda a una sola persona de esta manera podrá ubicar un lugar tranquilo y evitar que otros se amontonen.

Diagnóstico de un ataque de pánico

El diagnóstico de un ataque de pánico debe ser realizado por profesionales, tanto en especialidad médica como psicológica, descartando cualquier anomalía somática que pueda conllevar como resultado un trastorno de ansiedad (revisión médica total), o que exista algún tipo de medicamento o sustancia psicotrópica que la persona consuma y que desencadene en un ataque de pánico.

De esta manera, para diagnosticar un ataque de pánico se basa en la presencia de síntomas físicos y mentales característicos. Para ello, se requiere la presencia de ataques de pánico recurrentes y inesperados, junto con preocupaciones significativas sobre el tener más ataques, cambios significativos en el comportamiento relacionado con los ataques o un gran impacto en las áreas importantes de la vida del individuo.

Una vez terminado el proceso médico y descartadas todas las causas anteriores, será responsabilidad del profesional de la salud mental evaluar a la persona y advertir si cumple los indicadores para diagnosticar el caso como un ataque de pánico. Los profesionales de la salud mental, como los psiquiatras o psicólogos, son los más indicados para hacer el diagnóstico y tratamiento de un trastorno de ansiedad de pánico. 

Tratamiento para un ataque de pánico

Existen dos tipos de tratamiento para las crisis de ansiedad, pudiendo combinarse ambas:

a) Farmacológico: tratamiento con ansiolíticos y antidepresivos, obviamente bajo prescripción médica. Únicamente un psiquiatra está autorizado para recetar qué tipo de medicamentos y durante qué periodo se administrará la dosis del fármaco.

b) Psicoterapia: en lo que respecta a la terapia psicológica, algunas escuelas como la terapia cognitivo-conductual ha reportado una gran eficacia en este tipo de casos. El psicólogo podrá proveer un plan de intervención con el paciente donde se le sugiera diferentes formas de afrontar una crisis de pánico y enfrentarse cualquier situación temida por parte del paciente con herramientas y recursos para minimizar la ansiedad.

Para obtener mejores resultados una combinación de los dos tratamientos es ideal y lo más recomendable. Algunos profesionales recomiendan otros tipos de técnicas que pueden complementar el tratamiento, aunque escapen del campo científico pueden ser consideradas si el paciente encuentra gusto en practicarlas como son yoga, meditación, etc.

El apoyo emocional que se le puede brindar a una persona que esté pasando por este tipo de casos siempre será importante. Como decía Sigmund Freud: «La ciencia moderna no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas palabras bondadosas».

En general, el mejor tratamiento implica una combinación de terapias junto con la atención plena, el aprendizaje de técnicas de respiración profunda, yoga y ejercicio.

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